El color de la piel....¿hace una diferencia?

Cuando quedé embarazada de mi hijo Braulio, me sentí la mujer más feliz del mundo.  Se hacía realidad el sueño de toda mujer, se hacía realidad el mío.  Quería ser mamá y lo deseé como ninguna otra cosa en el mundo.

A los tres meses de embarazo, supe que sería un niño, porque, al parecer, Braulio quiso que tempranamente yo lo supiera.  Como toda mamá feliz, me preparé durante nueve meses  para recibirlo.  Leí todos los libros, busqué su nombre, decoré la pieza más maravillosa que se puedan imaginar y esperé con ansias que naciera.

Una tarde, en una conversación con una famila, me di uenta de que tenía un desafío adicional con mi hijo y también con mi hija, que llegó un año y medio después.  Había estado ciega y no había pensado en que alguna vez, mis hijos estarían expuestos a alguien que les haría notar el color de su piel.  Yo me preocupé mucho, por que en esa conversación me di cuenta que había en la mente de muchas personas, algún prejuicio por el color de la  piel de la gente.  Sí, en pleno siglo XXI, me habían hecho notar que mis hijos y yo, sufriríamos la discriminación por tener otro color de piel.

Entonces, me preparé y desde que Braulio nació me propuse entregarle lo mejor de mi, mucho amor y de hacerle sentir lo valioso que él era.  Que supiera que el color de la piel no importaba si se tenían los valores, principios y sobre todo, si él era digno y tenía amor en su corazón.  Llevo casi 10 años en ello  y no me había tocado, hasta ahora, tener que enfrentar la temida situación, vivirla y sufrirla.

Lo recogí del colegio y estaba llorando a mares, triste y abrumado.  Le pregunté qué le había sucedido y, entre lágrimas, me dijo que otro niño le había llamado "negro idiota".  Me quedé impávida, no sabía qué hacer ni qué decirle.  Después de tantos ensayos, teorías y explicaciones, ahora me sentía morir, veía a mi hijo llorar y no podía explicarle que sentía dolor igual que él.  No podía darle ánimo y menos justificar lo que había pasado.  Puse en marcha el auto, luego de abrazarlo y acariciarle su cabecita, y comencé a pensar en lo que podría ser la explicación que él requería.  Pero, yo sentía que me habían cortado los brazos y las piernas, que se me había paralizado el corazón y que tenía que esconder mi dolor muy adentro.

Al llegar a casa, pude hablar con él y hacerle entender lo que él significa, no solo para mi si no para todos los que lo amamos.  Pude decirle que todos somos iguales y que cuando se hace el bien, el color de la piel no importa.  Le expliqué de la esclavitud y de la lucha en el mundo para que hoy en día, ya no se matara y esclavizara a la gente por ser diferente.  Dicen que los niños son crueles, pero la crueldad de su compañero, fue heredada, porque un niño de esa edad, no debe tener idea del significado de sus palabras.

Pero estoy mejor preparada para la próxima pelea, porque, muy a mi pesar, se que esta no será la primera ni la última vez en que tenga que animar a mis hijos y hacerles ver que aquí o en otra parte del mundo, la envidia, la maldad y el lado oscuro existen y que deben estar prepardos para combatirlos, deben ser fuertes y darse cuenta que son los portadores de una historia, de una lucha, de una gesta épica y que deben estar orgullosos de ello.

La piel no hace la diferencia en el cielo, ni en el amor infinito y menos en los valores y principios del ser humano.  Ese es el aprendizaje...

A mis dos hijos, los amo!!! y son mis morenos maravillosos...

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Comentarios

el alma no tiene color... el amor tampoco.

la vida tiene muchos y hermosos colores.

el odio, el hambre, la exclusión,la discriminación... no son colores para mirarlos. La esperanza... pintura que aminora todo esto.

entonces.... colorea tu vida y diviertete, baila, canta, ama y sonrie...

nada mas dulce que la alegria....

cariños pra ti y todos los tuyos.

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